Cuánto le costará al PP la venta del Valencia CF

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Un equipo de fútbol no lo es todo. No representa a toda una población, porque en ella hay quien tiene otras preferencias deportivas y también quien directamente detesta un deporte tan alejado de la realidad económica que padecen muchas otras disciplinas menos populares. Sin embargo un equipo de fútbol sí puede convertirse en el término imagen de una metáfora cuyo término real sea una sociedad eufórica por un triunfo o una sociedad mutilada por la desgracia. Hace apenas diez años el Valencia simbolizaba el éxito de una ciudad en auge y ahora muestra el reflejo de una ciudad decadente inmersa en una incertidumbre constante.

Bajo la excusa de la ausencia de recursos económicos y de la quiebra de un sistema que hasta entonces habían promovido y explotado, el gobierno valenciano permitió que las cajas de ahorro, y con ellas el poder económico de la sociedad valenciana, emigrara a otros territorios. A continuación no han dudado en reclamar una devolución de competencias que no viene sino a demostrar el destierro de nuestro poder político, ese autogobierno que tantos años ha costado defender. Y por último no dudó a la hora de cerrar la persiana del principal medio de comunicación propio, aunque con él se le quitara la voz a nuestras poblaciones, se asfixiara a nuestro sector audiovisual y se cercenaran los visos de normalización batallados durante décadas para nuestra lengua propia.

Lejos de estar contentos con tal exterminio cultural, el gobierno valenciano ha querido jugar al Football Manager pero sin consola ni mandos. Durante años han utilizado el Valencia para convertir el palco de Mestalla en la cueva en la que esconder contubernios varios entre delincuentes, imputados por delincuencia y, en el mejor de los casos, presuntos delincuentes. Todo a cambio de permutas de terreno alargadas en el tiempo sin ton ni son, recalificaciones urbanísticas generosas y, por supuesto, fotos, fotos y más fotos.

El Valencia Club de Fútbol no es lo más importante que perdemos los valencianos por culpa de los caprichos de los delincuentes, los imputados por delincuencia y los presuntos delincuentes. Sin embargo sí es una de las pérdidas que más se llorarán y que más se castigarán. ¿O de verdad piensan en el Partido Popular que los accionistas del Valencia que se han quedado sin vacaciones por comprar sus acciones ahora van a agradecerles con votos la pérdida de todo el valor de sus acciones y de cualquier capacidad de decisión sobre su equipo en favor de un señor norteamericano o de Singapur? Tal vez el problema que originó toda esta locura es que lo primero que perdieron fueron su sentido común y su vergüenza.

 

* Imagen: Biel Aliño | elmundo.es

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