Valencianizando el CIS

Es cuestión de tamaño. Si el escaparate es ambicioso habrá más para mostrar y muchos más visitantes; si lo reducimos no habrá tantos ojos para verlo ni tanta exposición. Con la información en clave valenciana ocurre lo mismo. Se salvan los medios locales, que se esfuerzan meritoriamente por ofrecer datos ajustados a los intereses de sus espectadores. Mientras, desde Madrid, parece que solo hay una candidata del PP a una alcaldía y otra de Podemos que, curiosamente, también opta a gobernar ese mismo ayuntamiento.

Con los datos del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), probablemente los más esperados cada vez que se acerca una cita electoral, los medios estatales realizan una traducción apenas valencianizada en casos tan extremos como infrecuentes.

Nos perdemos así la posibilidad de conocer si los valencianos valoramos el estado de nuestro territorio hoy en día mejor o peor que lo hacíamos justo hace ahora cuatro años. Entonces nos quejábamos bastante; pero ahora, mucho más.

 CIS 1115 situación general

También nos perdemos la posibilidad de comparar a nuestro actual president de la Generalitat, Alberto Fabra, con su predecesor, Francisco Camps. Si ahora estamos saliendo de la crisis o incluso afianzando la recuperación lo lógico es pensar que nuestro último líder ha hecho un trabajo mejor que el anterior, quien ejerció el cargo en su etapa final durante los momentos más duros de la crisis. Todo lo contrario, según reflejamos los ciudadanos en el último estudio del CIS:

CIS 1115 valoración legislatura

Son estos los datos más fiables, porque si nos vamos a la estimación de voto siempre bailan los resultados finales de las jornadas electorales. Los partidos mayoritarios suelen perder parte del voto estimado, mientras que los minoritarios no saben a qué atenerse. Esta fue la diferencia entre lo estimado por el CIS y lo que ocurrió en las elecciones autonómicas de 2011:

CIS 11 vs elecciones autonómicas

Y algo muy parecido sucedió con las elecciones municipales en la ciudad de Valencia. Así se transformó la estimación de voto del CIS en los resultados finales con el 100 % del voto escrutado:

CIS 11 vs elecciones municipales

De nuevo este año el CIS ha dicho su última palabra. Aquí estaremos la noche de la jornada electoral del 24 de mayo para analizar si esta vez el acierto ha sido mayor o menor que hace cuatro años.

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Cuando regreses

“Solo espero que tú, como yo, todavía te mueras por estar conmigo y te falte el aire cuando yo te mire, todavía te rías de mis tonterías y que aún me sientas parte de tu vida (…) Solo espero que tú, como yo, sigamos enamorados”.

Cuando Regreses, Santiago Cruz.


Regresó y nada era igual. Buscaba el amor de los suyos y no encontró más que miradas cargadas de recriminación. ¿Por qué tanto tiempo?, ¿por qué tan lejos?, ¿por qué ya nada era igual? Recordaba hábitos que aparejados llevaban sonrisas y complicidad. Todo se había esfumado. Y entonces agachó la mirada y reflexionó.

Soñaba con un regreso al pasado sin haber calculado que en realidad nunca había dejado de caminar hacia delante, que el tiempo había ido erosionando aquella visión en color sepia que poco a poco había idealizado y que a cada segundo en que se aproximaba su vuelta en realidad se alejaba un segundo más de lo que su corazón le recordaba.

Cambian las parejas, cambian los amigos, cambian los familiares. Cambian las rutinas, cambian las responsabilidades, cambian las necesidades. Todo cambia, aunque el propio ombligo atraiga la visión de forma constante y uno crea que todo va a seguir igual. Ni que la ciencia o la religión hubieran prometido alguna vez semejante barbaridad.

¿Acaso yo también he cambiado? ¡Qué va! Si sigo siendo la misma persona que hace dos, cinco y quince años. Lo único es que ya no practico el mismo deporte y ya no me divierto de la misma forma y con las mismas personas que hace un tiempo. Además, los años pesan y se notan. Pero por lo demás, todo igual.

Cambian mis sentimientos, los que me vinculaban más a unas personas que a otras. Cambian los ejes que definían mis estructuras familiares y aunque los que ya no están siguen ocupando un espacio del corazón, este, sabio y veterano, hace hueco a nuevos inquilinos. Cambian mis prioridades para divertir mi mente y cambian mis ojos para comprender mi mundo.

Y entonces levanté la mirada y comprendí. Sentí que el amor por los demás, el amor por mi mundo y el amor propio se veían expuestos a cada instante a cambios que, voluntaria o inconscientemente, se producen irremisiblemente. Y entonces dejé de pensar en el regreso para empezar a hacerlo en el mañana. Y entonces viví.

La señora del garrote y el bolso lila

Levantó la mirada como si no tuviera opción alternativa alguna. Como si sus pequeños y rítmicos pasos necesitaran cerciorarse de que la identidad de aquellos extraños que se encontraba por el camino no interrumpirían su trayectoria. Su mirada era fría pero serena. Escrutaba en apenas un segundo para inmediatamente tornar sus pupilas hacia las grises baldosas de la ciudad.

A un lado, un garrote inclinado sustentaba años de esfuerzo y toneladas de resignación ante el inexorable transcurrir de los días; al otro, un bolso de mano del color de las más bellas orquídeas equilibraba su centro de gravedad a la vez que protegía la intimidad de una personalidad imponente aunque acallada.

La señora del garrote y el bolso lila no era una persona más de esas que uno se cruza por la calle de forma inadvertida. Nadie como ella podía contar su propia historia, esa retahíla de vivencias que recogía un conato de frustración cuando se apoyó por primera vez en su garrote y un atisbo de rebeldía cuando escondía en su bolso lila las pertenencias que debían permanecer ocultas ante las miradas más indiscretas.

Sé que cada vez que pasa a mi lado me mira, aunque de soslayo, como si no esperara obtener visión importante alguna. Pero me mira. Y sé que por su cabeza pueden circular cientos de miles de informaciones que nunca llegaré a conocer. Pero sé que las hay y que ella las maneja con la soltura con que balancea su bastón y con la firmeza con que sujeta su bolso lila.

Si la empatía consiste en identificarse mentalmente con otro individuo, yo elijo, al menos durante unos segundos al día, que mi referente sea esta señora. Y sonreiré de nuevo cuando lentamente se acerque y juegue a resistir su mirada hasta el último instante previo a pasar ante mí.

Y llegará el verano y desaparecerá con el calor su ancho abrigo marrón, fiel compañero desde que un nuevo siglo comenzara; desaparecerá esa larga bufanda que parece teñirse del color gris de su cabello. Pero sus ojos no dejarán de otear titilando las miradas ajenas que inquisitivamente se detengan en su semblante serio, su garrote inclinado y su bolso lila. ¡Hasta la tarde!